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La Fiscalía

Iba a ser entonces obligado, como lo hizo Laviada, señalar que mientras la situación parece incontenible y rebasa a la sociedad.

Silvia Montes
Silvia Montes

POR SUPUESTO que lo más sobresaliente que dijo ante legisladores el Fiscal Francisco Murillo Ruiseco, fue su muy claro señalamiento acerca de una cuestión que resulta profundamente lamentable para él, para su personal y para todo Zacatecas: no tiene dinero ni para gasolina.

LA NOTA fue esa y la más importante aportación la del diputado Enrique Laviada al señalar que su comparecencia, la del fiscal, se enmarca en el peor momento de la seguridad pública en la vida de Zacatecas, donde todos los días se siente la inseguridad y la situación de violencia está desbordada.

IBA A SER entonces obligado, como lo hizo Laviada, señalar que mientras la situación parece incontenible y rebasa a la sociedad, la Fiscalía no tiene para un insumo tan elemental. Me parece que todos los legisladores debieron hacer ahí mismo un enérgico reclamo al gobierno estatal.

LA DECLARACIÓN y la reacción lógica del único que expuso la enorme limitante en el pleno, Laviada, debe entenderse como un urgente llamado de atención a quien decidió un recorte presupuestal como el que sufrió la fiscalía precisamente cuando más apoyo necesita.

DEL FISCAL desde luego podríamos hacer un largo listado de pendientes y posibles omisiones, sin embargo siendo honestos, tendríamos antes que nada saber qué le hace falta a un zacatecano en cuyos hombros descansa una grave responsabilidad y enfrenta un constante riesgo.

RESPECTO a Murillo escucho reclamos, opiniones y especulaciones constantes. El reciente fallo en la denuncia presentada por Verónica Díaz lo llevó al desgaste, sin embargo no podemos juzgarlo tan duramente cuando enfrenta la presión gubernamental y la arrogancia de sus más cercanos.

A LAS instituciones como la que él encabeza deben otorgarles los mayores apoyos posibles y no arrinconarlas para luego exigirles como le ha ocurrido a Murillo que desde luego no puede confrontarse con un poder ejecutivo sordo y ciego como el que estamos padeciendo.

ENORMES retos como los que le corresponde afrontar sólo se libran con un respaldo en todos los sentidos y más cuando él asume una actitud madura pues le respondió también a Enrique Laviada que está de acuerdo con la estrategia de seguridad implementada por el gobierno de México asumiendo que en ella deben colaborar todas las instituciones.

LIMITACIONES tan severas como la que da lugar a mi comentario de hoy no pueden entenderse ni aceptarse como un signo de "austeridad", sino como una franca irresponsabilidad y un atentado contra la sociedad zacatecana, uno más de los que todos los días enfrenta con la violencia y la inseguridad.

DE LA FISCALÍA el diagnóstico, el balance y la conclusión sobre su desempeño no puede ser objetiva si partimos de una realidad tan lamentable ¿Cómo puede alguien perseguir a los delincuentes cuando no tiene gasolina? Así de simple, de elemental y de ofensiva es la realidad.

EN ZACATECAS el problema no es nuevo. Ya desde el sexenio pasado sufría Murillo enormes problemas al respecto pero la situación se agravó con el arribo de la "gobernanza" que se atrevió a quitarle el de por sí mínimo recurso con que contaba. Una verdadera tragedia.

Opinión