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Muy Firme

En voz de ella o del propio presidente no se manifiesta hasta ahora la voluntad por respaldar a los alcaldes que son quienes más padecen un flagelo.

Silvia Montes
Silvia Montes

DESAFORTUNADA a pesar del amor que le profesa López Obrador a los delincuentes, la propuesta del Obispo Sigfrido Noriega, de signar un pacto con ellos para alcanzar la paz social que acabe con tantos muertos y tanto miedo como el que padecemos.

ANTE el gobernador David Monreal y los alcaldes de Guadalupe y Fresnillo, Julio César Chávez y Saúl Monreal, respectivamente, la Secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, afirmó tajantemente que por ningún motivo el gobierno federal hará pactos con mafiosos.

LA FEDERACIÓN no cambiará en lo más mínimo su política de "abrazos y no balazos". Aquí lo ratificó la funcionaria asegurando que esa directriz no implica estar de brazos cruzados ante el fenómeno de la violencia, sin embargo la realidad rebasa con mucho este discurso demagógico.

LA PROPUESTA del obispo naturalmente es polémica pero a estas alturas y ante un problema tan grave es lógico proponerlo y más cuando existe una fuerte corriente de opinión señalando que López Obrador ha pactado desde hace mucho tiempo con uno de los carteles más celebres de este país.

DEL OBISPO entonces tendríamos que rescatar el planteamiento sugiriendo que lo haga pidiendo que los acuerdos tan evidentes se modifiquen porque la situación ya se encuentra en niveles alarmantes pero desde luego el clérigo no llegaría a tal extremo.

PARA UN PACTO como el que propuso yo supongo que se refiere a la posibilidad de acordar con las bandas delictivas que libren sus cruentas batallas sin afectar a la población. Él mismo vivió una experiencia personal y desde luego está preocupado como todos por lo que sucede en este tiempo tan convulso.

DESESTIMADO como es evidente, el pastor católico tendrá que asumir las palabras de la secretaria como una cordial negativa a su sugerencia y conformarse con que ha sido escuchado con respeto de acuerdo a la obligación del gobierno, como si de verdad escuchara.

POR LA FEDERACIÓN vino a hablar esta mujer que no tuvo comentario para las solicitudes de los presidentes municipales de dos ciudades violentas que piden con justa razón recuperar el programa de fortalecimiento de seguridad pública que desapareció con el arribo de López al gobierno.

EN VOZ de ella o del propio presidente no se manifiesta hasta ahora la voluntad por respaldar a los alcaldes que son quienes más padecen un flagelo ante el cual se encuentran literalmente desarmados y marginados del respaldo que algún día tuvieron y que mucho representaba para ellos.

DE UNA SECRETARIA que como todos los integrantes del gabinete presidencial se mueve bajo la voz autoritaria de un presidente ciego y sordo, es imposible esperar siquiera alguna palabra de aliento diciendo que por lo menos presentará estas inquietudes al máximo nivel.

FIRME Y CLARA Rosa Icela para decir que no habrá pacto con mafiosos, pero indiferente ante una petición justa. El compromiso de desplazar a un grupo de inteligencia operativa que le solicitó David Monreal, suena poco esperanzador pues mucha fuerza ha llegado a Zacatecas pero sólo a pasear por sus calles.

Opinión