Valioso

Jorge tiene una impresionante trayectoria, ascendiendo desde posiciones modestas hasta Secretario de Finanzas, personificando los valores y principios.

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LA DE Jorge Miranda Castro ha sido una carrera de servicio público diferente a la de los políticos que podríamos considerar "tradicionales" y además, desde que arrancó su período como alcalde, pesaron más los colores de morena que los del verde, su partido.

MIRANDA ha cargado con los negativos del gobierno estatal -y su personaje estelar mal calificado siempre- y para Jorge es imposible la suerte del deslinde porque naturalmente debe mantener buenas relaciones para sacar adelante el gobierno de una capital con enormes retos.

HA SIDO su trienio un período complejo sin la proyección que debiera tener porque la cuestión mediática no lo ha favorecido –o lo ha limitado- y esta particularidad, a querer o no, impacta en las valoraciones especialmente las del círculo rojo.

UNA TRAYECTORIA ejemplar lo distingue de muchos servidores públicos y lo sabemos. Jorge escaló desde los espacios más modestos hasta el más importante de su profesión: la Secretaría de Finanzas. Aún sin existir el servicio profesional de carrera él lo encarnó.

DISTINTA su vida laboral a la de muchas y muchos que no tuvieron que picar piedra para encumbrarse. Jorge Miranda se hizo a si mismo durante décadas que fueron forjándolo en el área financiera y en el trayecto surgió su anhelo de ser presidente municipal.

A OTROS es sumamente sencillo ubicarlos porque desarrollaron el arte de la comparsa, la lisonja y el servilismo y vaya que han hecho daño por su enorme incapacidad y el nivel de su mediocridad, de modo que vale la pena marcar diferencias.

POLÍTICOS con historias como la de Miranda son pocos. Fue desenvolviéndose en su propia tierra, lo que le otorga un valor agregado a su desempeño. Se bien que varios colegas míos le niegan el reconocimiento y eventualmente le hacen señalamientos que por supuesto respeto.

SU PERFIL sin embargo es digno de mencionar porque se plantea ir a la reelección en el próximo proceso electoral. Está en todo su derecho y como ocurre invariablemente, la posibilidad dependerá de los que negocian y toman decisiones por intereses.

SUELE SER imposible alcanzar la aprobación general y tanto las alcaldías como las gubernaturas o la presidencia de la república le pesan públicamente a quienes las cubren, de modo que el desafío es enorme pero en Zacatecas la sociedad es madura y sabe distinguir.

BAJO esa lógica no diré que la población del municipio de la capital y sus comunidades estará absolutamente satisfecha del quehacer de Jorge Miranda, pero es indiscutible que todos saben de los obstáculos y las circunstancias que le ha tocado sortear.

Y DESGASTANTE ha sido el tiempo en que ha estado al frente del ayuntamiento donde mantiene estabilidad política y le afectan las deficiencias de funcionarios que no logran cubrir las exigencias ciudadanas, como en el caso de los servicios públicos, pero yo siempre veré a Miranda como un zacatecano muy valioso.